domingo, 19 de diciembre de 2010

¿De qué te sirve pintar tus armas si no las sabes ocupar?


 Era algo olvidadizo en aquellos años, tenía la piel tonta y los pómulos redondos como la luna de queso, siempre me ponía a caminar por el lugar donde vivía, cada viejecito con su bastón y con su boina esperando su propina, la misera sangre revuelta por el engranaje de los muertos, Dios nos pagaba con la cara de pena, con la raíz quemada, "Ya no nos saben respetar estos jóvenes", "¿Por qué dice eso don Canales?", "No, estos jóvenes de ahora son todos iguales, todos piensan en ellos, ellos mismos, sus hermosos ellos" y ahí estaba el famoso Raúl, el hombre que hacía todo, el imbécil que tomaba cuando quería y sabía lo que quería y quería lo que sabía y así siempre, el se tomaba todo en serio, todo era formal, todo era natural, "El arte es mi forma de expresión, yo soy sincero", decía siempre Raúl, mostraba sus cosas y se le inflaba el pecho.
Todas las personas lo miraban tan extraño al joven Raúl, notaban su desprecio, hacía todo desde lo más lejano y gritaban despavoridos, "¿Qué te sucede?" de una forma tan fría que el cielo se puso a llover, Jesús meando y todos llorando.

 Raúl se puso a tomar un café del olvido, esos que rutinariamente se tomaba cuando iba al baño a defecar, tomo el shampú y se lo hechó en los ojos, ¿qué tanto?, el era original, un hueón tan original que al ser original pensaba que eso no era original y se cuestionaba, se sentaba, se paraba, se miraba, se tocaba, no entendía el pobre Raúl que no solo en esta vida estaba el, que eran más el, muchos más e igual de atormentados.
Raúl un día soleado como este, donde la Luna brillaba, y el sol se escondía, corrió por todo un pueblo de falsas esperanzas, de falsas palabras y de falsos tipejos que solo malgastaban sus recursos en comer una vanidad tan grande que mentirosamente Raúl se guardaba entre las piernas,ahí estaba la más joven de todas, tenía orejas de ratón, se llamaba Preciosa, gastaba su dinero en los demás y era la mejor de todas, Raúl se miro tanto en menos que su amado el, murió y se escondió en la rabia y el enojo que sentía por todos los malditos caraduras que murieron en sus palabras de consuelo y de "suerte, eso es lo mejor, la suerte", "¿cualquiera escribe sabías?", "Yo, hago arte", Preciosa era linda, no preciosa, linda, hermosa, todo menos preciosa, Raúl era lindo igual, pero no tenía pase libre, entonces se miraba en menos, era más barato su persona, Raúl compró a Preciosa y la guardó en su cartera, Raúl se convertía en señorita y se curaba y se devoraba a los hombres y se sentía bien y se sentía aliviada, tonta Raúl que se muere por retroceder el tiempo, que se muere por arrepentirse.

 Raúl tiró a Preciosa sobre la mesa, la miró y simplemente se rió de su cara, estaba confundida, estaba verde, estaba naranja,(lo siento, soy daltónico), Preciosa era tímida y guardaba compostura, venía a esta mesa solo a cumplir una función que ni el maldito Raúl sabía, pasaron años y los dos se seguían mirando, Raúl empezaba a tomarse las alas de gaviota y su lampara de oreja brillaba con luces ochenteras, Preciosa hacía movimientos raros cada un segundo y sus orejas se levantaban como las manos de Judas cuando se peinaba con Gel, no es para que te rías.

 Preciosa levantó la cabeza y dijo "¿Qué pretendes en realidad con esto?" y el viejo Raúl le dijo que solo quería ver como sus ojos cambiaban de color porque se había dado cuenta de un principio que los encontraba verdes pero como era daltónico solo pudo ver un poquito de naranjo, ahí fue cuando se desmayo, Preciosa se acercó y no supo que decirle, solo se mantuvo despierta viendo como sus ojos plomos tenían pintas amarillas en el centro, Raúl se levantó, tenía el pies con callos, rojos, no, Celestes, era como el cielo de el mediodía, ese donde los pájaros defecan con tranquilidad, "¿Todavía estás aquí tú?", Preciosa respondió "Es qué te amo y no sé que más hacer", Raúl dijo, "Yo tampoco se que hacer, en el mundo solo se amarte, lo demás me aman a mí y yo no me amo, solo amo a tu ser, tu hermoso ser", "¿Es cierto Raúl?", "Es cierto, pero ahora, ¿Déjame ver tus ojos Verdes?"

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